28 abril 2013

Un día más y otro.

Un día más y otro, un día más y otro...
Que alguien venga, a las profundidades subterráneas de mi cerebro,
a arrancarme los labios, como pez pillado por un anzuelo,
que alguien le pegue una patada a mi culo occidental,
cargado de mierda, sueños corruptos, peces invertebrados,
como un hongo, pegada a tus brazos.
Llevo más de veinticuatro horas despierta, drogada,
cerveza caliente, apesta.

Me produces un vacío en el estómago más grande que el que se me forma
cuando estoy to ciega, repugnante, ojos hinchados, pupilas dilatadas,
mendigando comida a cualquier borracho,
subiéndote la falda por una vuelta en moto,
tangas de leopardo, ojos agobiados, mentes aisladas,
calles de adoquines amarillos, una farsa, una puta mentira,
no me llevan a ningún sitio, no me llevan a casa.
Me duele la garganta, me sangran las rodillas,
un día más y otro, un día más y otro,
dos llamadas perdidas, son de mi madre; cuando lloro me encuentro en una rutina,
la rutina del nacimiento, entrelazada de cordón umbilical,
sin destreza alguna, si naces ahorcado morirás ahorcado,
drogado, exigencias diarias que no me llevan a ninguna conclusión,
solo que vuestras putas cabezas no está mejor que la mía,
sin embargo me siento afortunada,
pues no tengo nada, ni nadie,
y quizás esa sea la solución más estúpida.

Me llevarán a mi muerte, fija, concisa.
Creo que con 17 años y una versión poco veraz de mi misma,
 no estoy preparada para decidir mi futuro.

Tengo encendido un cigarro, miro al cielo, veo las nubes, los pajaritos...
Vomito. Qué bonito, ¿no?
Odio los mosquitos, así como odio mis circunstancias, mi realidad,
la cantidad de arañas que suelto por la boca,
mi incapacidad verbal, así como mental.

Vaya, una subnormal más, otra más.
Me fusiono con mis días, no coincido con el tiempo,
un día más y otro, un día más y otro...