Pones una canción. La quitas sin querer porque vas muy deprisa. Tu problema de siempre, demasiado deprisa. Eres perfectamente consciente, pero sigues.
Un vicio, otro de los tantos. Como comer varios paquetes de galletas de chocolate al día, como fumar que ¿para que?... porque te deja un saborcillo, que no es que sea...pero es genial. Escuchas música, te gusta. Es música diferente, muy agradable... lo que deberías ser. Todos te cuentan... o simplemente no hablan. Se quedan en tres palabras, que se van, como el tiempo, que pasa... y no haces nada.
Te entran ganas de escribir, pero la ausencia de marco en blogger te agobia. La música lo arregla, pero el blanco lejía del blogger sigue siendo asqueroso. Precioso solo, preciosa canción. Tonterías, alguien te habla, y no es alguien típico, con una sonrisa, un icono, pero al fin al cabo, te sientes bien. Escribes sin saber de verdad porque. Solo porque tenias ganas. Hablas en no sequé persona que no quieres pensar... lengua no es lo mío, ni lo será. Se acaba. Coches pasando, el autobús numero 13, siempre pasando por las calles. Elegir canción, clickar, tan fácil como eso. Escribir sin sentido, solo porque tienes ganas. Qué graciosa, y que monada de personita. Es tan... tan Pau. Pau, nombre de gorda... jajaja. Sí, porqué no. Me encanta... y tengo frio.
Y hambre. Y no tengo ganas de hacer mi famosa receta: macarrones a la Eva. No hay huevos... ni salchichas... solo pasta. Pasta y... tomate. Para eso, paso. Una coca-cola, ya está. Total, no hay nadie que me diga qué hacer... ay sí... qué hacer, cuando hacerlo, siempre está ahí y no quiero acostumbrarme, para que engañarnos.
No quiero porque soy libre. Libre entre comillas grandes y en negrita.
Il faut se lever, lever, lever, lever...
¿Y qué quieres? Nada. Nada y todo. Todo siempre. ¿Y porque no?
¿Y porqué sí?...